Compuestos Orgánicos Volátiles (COV)

COV, Compuesto Orgánico Volátil, es cualquier sustancia orgánica que contiene carbón y que se evapora a temperatura ambiente. Contribuyen de manera decisiva a la formación del ‘smog’ fotoquímico (neblina contaminante). Este problema se agrava especialmente en verano, al coincidir el sol y las altas temperaturas. Suelen tener olor, como la gasolina, el alcohol o los disolventes.

Los COV se podrían clasificar según su peligrosidad:

– Compuestos extremadamente peligrosos para la salud.

El benceno, el tolueno, el metilbenceno, el óxido de estireno, el percloroetileno o el tricloroetileno, son sustancias cancerígenas.

– Compuestos de clase A.

El acetaldehido, anilina, tetracloruro de carbono, tricloroetano, tricloroetileno, triclorotolueno… contaminan el aire y al mezclarse con óxidos de nitrógeno, reaccionan generando ozono. Respirar este aire tiene efecto nocivo para la salud.

– Compuestos de clase B. 

En esta descripción se clasifican acetona, xileno, los CFC’s (gas de los sistemas de refrigeración), además de los humos de escape de los vehículos, especialmente los de motor diesel.

Características de los COV

– Volatilidad. Es la capacidad de evaporarse rápidamente a la atmósfera. La vía de entrada más peligrosa al organismo es la inhalación.

– Capacidad liposoluble. Sus moléculas orgánicas son solubles en los lípidos (grasas), y se acumulan en los tejidos grasos de los seres vivos.

– Inflamabilidad. Se inflaman y arden con facilidad en contacto con el aire.

– Toxicidad. Las exposiciones cortas pueden originar reacciones alérgicas o mareos. En cambio, las exposiciones prolongadas pueden generar lesiones neurológicas y otros efectos como irritabilidad, falta de memoria, dificultad de concentración, etc.

¿Dónde se encuentran los COV?

Estas sustancias nocivas para la salud se generan de manera natural o artificial. El metano y en el gas de efecto invernadero que se crea por la descomposición de la materia orgánica, es una fuente natural de este tóxico. En cambio, las actividades derivadas la fabricación y aplicación de pinturas, lacas y barnices, buy phentermine industria del calzado, siderúrgica (desengrasado de metales), los detergentes empleados en el lavado en seco, la evaporación de disolventes orgánicos, los vehículos con motor de explosión, el humo del tabaco, productos de limpieza del hogar e, incluso, de higiene personal, cosméticos, etc. generan COV de forma artificial.

Entre estas emisiones artificiales diferenciamos las que son emisiones puntuales que tienen una salida localizada vía chimeneas o torres de humo, y otras emisiones llamadas difusas, que son vapores ocasionados por fugas, derrames, manipulación inadecuada que resultan más difícil de medir su impacto en la atmósfera.

Agente agresor

Los COV se acumulan en diversas partes del cuerpo humano. A corto plazo, pueden causar afecciones ‘menores’, como irritación de ojos, nariz y garganta, náuseas, mareos, dolor de cabeza, fatiga, reacciones alérgicas, molestias gástricas o intestinales, pigmentación de la piel, pérdida de concentración y trastornos de la memoria.

Como comentábamos en los párrafos anteriores la exposición prolongada en el tiempo puede originar daño en órganos internos, como el hígado o los riñones, llegando a afectar incluso al sistema nervioso central.

La vía de acceso 

Las tres vías principales por las que podemos ingerir los COV son:

– Por vías respiratorias. Según el experto en PRL, Manuel Jesús Falagán sólo las partículas que cuenten con un tamaño apropiado alcanzarán los alvéolos pulmonares (lugar donde se produce el paso del oxígeno a la sangre), produciendo daños locales o atravesándolos para incorporarse a la sangre y, así, ser distribuidos por todo el cuerpo junto con el oxígeno. Pero todo esto dependerá de la concentración de la neblina suspendida en la atmósfera de trabajo, del tiempo de exposición a dicha sustancia y a la ventilación pulmonar

– Por el contacto de la piel,  que hará mucho más lenta la llegada de la carga nociva al torrente sanguíneo

– Por vía digestiva, a través de la boca al consumir bebidas, alimentos y cigarrillos contaminados.

Riesgos específicos de algunos COV

Disolventes

Las intoxicaciones por disolventes y sus vapores se producen por la manipulación de dichas sustancias en el entorno laboral, y normalmente los trabajadores se exponen a una mezcla de disolventes. Durante la jornada laboral las exposiciones a concentraciones tóxicas son prolongadas. Este contacto continuo afecta tanto a la salud del trabajador como a su progenitor a través de la reproducción sexual como mostramos en el siguiente cuadro:

 

 

Disolventes muy tóxicos

· Tolueno o metilbenceno. Se usa en la manufactura del benceno y productos tales como detergentes, adhesivos, explosivos, pegamentos, colas, lacas, etc. Se absorbe bien por vía inhalatoria y digestiva. Dependiendo de la duración de la exposición a esta sustancia produce diferentes efectos tóxicos como irritación en los ojos, pulmones, piel y al entrar en contacto directo produce eritema, dermatitis, parestesias de piel, conjuntivitis y queratitis. A su vez, puede atacar el riñón y el corazón, pudiendo originar alteraciones electrolíticas y metabólicas.

· Formaldehído (formol o formalina). Se trata de un gas sofocante y extremadamente inflamable.

-Efectos agudos para la salud. Irritación en la piel, ojos y vías respiratorias. Una concentración elevada puede producir edema pulmonar, provoca dermatitis alérgicas y asma bronquial

-Efectos crónicos para la salud. La correlación dosis-tiempo-respuesta, es lo que determina el efecto sobre la salud. Si se respetan los límites de exposición laboral (TLV) establecidos para esta sustancia, su nocividad es menor.

· Tricloroetileno, de olor dulzón y ‘agradable’. Líquido empleado como disolvente de aceites, grasas, ceras y sustancias orgánicas en general.

-Efectos agudos para la salud. Tiene efecto anestésico sobre el sistema nervioso central, puede aumentar la respuesta del miocardio y ocasionar el fallecimiento por fibrilación ventricular, puede provocar intolerancia al alcohol y ocasionar dermatitis al contacto.

-Efectos crónicos para la salud. Provoca daños cerebrales difusos como cefaleas, astenia, anorexia, vértigos, pérdida de memoria, depresión, trastornos emocionales y, en casos más graves, cuadros clínicos asimilables a la demencia y está clasificado por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT)sustancia cancerígena (hígado y pulmón).

· Micro-partículas de la combustión diesel. Las emisiones nocivas provienen de los coches que son los más numerosos, pero también son contaminantes otros motores, como los de los barcos y trenes diesel, fábricas y calderas domésticas. Y las emisiones de estos al aire aumentan el riesgo de desarrollar cánceres.

España, junto a muchos otros países, incumple las normas de calidad del aire de la Directiva 2008/50/CE, cuyo fin es reducir la contaminación, y disminuir sus efectos nocivos en la salud humana y en el medio ambiente, así como mejorar la información a la población sobre los riesgos que entraña esta contaminación.